Manuel Hurtado: una leyenda viviente de una época grandiosa del béisbol cubano
Maestría, inteligencia, curva pronunciada y localización en sus envíos. Estos fueron los elementos principales que llevaron a que Manolito Hurtado hiciera del pitcheo un magisterio. Hoy, a sus 78 años de edad es una leyenda viviente de una época grandiosa del béisbol cubano.
Hurtado nació el 19 de agosto de 1942, en el pueblo de Regla, en La Habana. Con 17 años guió al equipo de Cojímar al título nacional cuando derrotó por blanqueada al fuerte elenco de Mantilla Juvenil dirigido por Lázaro Ruiz que sumaba tres coronas consecutivas, lo que llevó a que el buscador de talento el estadounidense Joe Cambria se interesara en firmarlo con los Senadores de Washington.
“Mi padre decidió postergar el contrato sin imaginar lo que iba a suceder después cuando Cuba abolió el béisbol profesional y tuve que permanecer en la isla’’ dijo Hurtado. “Mi carrera con Industriales fue hermosa, pero también hubiera querido lanzar en Grandes Ligas como lo hacían ante de 1961 los peloteros cubanos’’.
El ídolo de Hurtado cuando siendo niño miraba por televisión el campeonato profesional cubano en la década del cincuenta fue el lanzador de los Elefantes de Cienfuegos, Camilo Pascual, considerado entre los grandes latinos de todos los tiempos en Grandes Ligas.
“La curva hacia abajo de Manolo Hurtado se parecía a la de Camilo Pascual”, indicó Emilio de Armas, escritor cubano radicado en Miami. “Yo era un fanático del equipo Habana en el torneo profesional de la isla, pero cuando actuaba Camilo con Cienfuegos me deleitaba verlo por ser un formidable serpentinero. También pude ver lanzar a Hurtado y considero que hubiera seguido los pasos de Camilo de haber tenido la oportunidad de jugar en Grandes Ligas’’.
Hurtado debutó en Series Nacionales en 1963 con el equipo más popular de la isla en dicha etapa, los Industriales. Y desde ese momento escribió páginas de gloria, algunas de ellas que están grabadas en los libros de récords y en la memoria de los aficionados que fueron testigos de sus hazañas.
Con el número 20 en su uniforme se convirtió en un imán para las multitudes, un caballero del diamante y la gran estrella de la lomita de los Industriales dirigido por Ramón Carneado cuando ganaron cuatro títulos consecutivos entre 1963 y 1966.
“Ramón Carneado fue un genio como estratega y una excelente persona fuera del terreno. En lo personal le debo mucho, por sus enseñanzas’’, aseguró el reglano. “Fue casi un padre en sus relaciones con los jugadores, impregnándoles el deseo de la victoria para el equipo y sus fanáticos.
El último de los títulos logrados por los Industriales de Carneado ocurrió el 11 de marzo de 1966 cuando derrotaron a los Orientales ante una concurrencia de 43,000 aficionados en el Estadio Latinoamericano, guiados por la ofensiva de Pedro Chávez que conectó cuatro imparables con dos carreras impulsadas y relevo magistral de Hurtado desde la tercera entrada sin permitir carreras.
Cuando le menciono a Hurtado los duelos con el derecho de Orientales, Manuel Alarcón “El Cobrero’’, que están considerados entre los mejores de la pelota cubana, nos dice: ‘’Alarcón fue el número uno del pitcheo de nuestra época y uno de los grandes de todos los tiempos. Tenía mucha seguridad en sí mismo y un dominio completo del arte de lanzar”.
La racha de cuatro coronas consecutivas de los Industriales se rompió en 1967 ante los Orientales dirigido por Roberto Ledo cuando Alarcón pintó de blanco a estrellas como Pedro Chávez, Urbano González, Agustín Marquetti, Eulogio Osorio, Antonio Jiménez, Germán Aguila, Tony González y Ricardo Lazo, cumpliendo con un mensaje previo a ese juego enviado a los fanáticos de su provincia que decía: “Cierren la Trocha y que salga el Cocuyé”. En este partido, Hurtado no pudo abrir en la lomita al tener dolores en su brazo y la derrota la sufrió Angel García.
En un terreno de pelota muchas veces ocurren cosas que no se reflejan en las estadísticas. Una de ellas en el caso de Hurtado es que padecía de asma y tenía que utilizar un aerosol en los partidos. En ocasiones entre entrada y entrada.
El curveador habanero fue dueño de un doble movimiento cuando no tenía hombres en bases en busca de ponchar al bateador cuando estaba en la cuenta de dos strikes. En ese momento los fanáticos, de pie, coreaban el ponche en una actitud similar a las olas que hoy vemos en Grandes Ligas.
En la temporada de 1964 lideró en victorias la Serie Nacional con seis igualado con Román Aguila de los Centrales, luego en 1965 fue el pitcher ganador del Juego de Estrellas.
Su mejor temporada en Series Nacionales fue en 1971 cuando finalizó con 0.67 de efectividad, el porcentaje más bajo logrado por un pitcher con más de 100 entradas. Sin embargo, no lo ubicaron en el equipo Cuba para el Mundial de La Habana y los Panamericanos de Colombia.
En 1970, el legendario serpentinero estableció un récord de ponches consecutivos en un partido con 10. Después de 51 años de aquella proeza, la misma se mantiene en los libros de marcas en Series Nacionales.
“Los 10 ponches consecutivos ocurrió un 20 de enero de 1970 frente a Matanzas. Quien me rompió la seguidilla fue Raúl ‘’Cunagua’’ González que en cuenta de dos strikes elevó a segunda y luego volví a ponchar al siguiente bateador’’, recuerda Hurtado.
Para el reglano el bateador más completo que vio en Cuba fue Antonio Muñoz y el que mejor le conectaba era Elpidio Mancebo. Entre los jugadores de los Industriales de su época tiene como favoritos a Pedro Chávez y Urbano González.
Sobre Miguel Cuevas dice: “Fue un tremendo bateador. Pocas personas conocen que Cuevas acostumbraba a silbar en el plato y entonces pensé que lo mejor para quitarle su concentración era pegarle la bola. Y cuando lo hice dejó de hacerlo conmigo. No me fue mal con él’’.
EQUIPO CUBA
A pesar de estar entre los tres mejores lanzadores de su época, a Manolito Hurtado no se le incluyó en la selección nacional para los Juegos Panamericanos de Winnipeg en 1967 donde Cuba perdió frente a Estados Unidos, tampoco a los Juegos Centroamericanos de 1966 en Puerto Rico, ni al Mundial de 1969 en República Dominicana.
En una ocasión cuando lo separaron de la preselección la novena de Regla (con la que jugó Hurtado) se midió con el equipo Cuba, y el mánager Arnaldo Raxach le dio la bola. Y cuando le propinó los primeros cinco ceros con un sólo imparable conectado por Eulogio Osorio, el comisionado de béisbol, Jorge García Bango, le dio la orden a Raxach de sacarlo del montículo, al parecer por temor a que los blanqueara, lo que hubiera sido una decisión difícil para quienes organizaban la selección nacional.
“Yo tenía un pariente preso político nombrado Eduardo Castillo y me hablaron para que lo hiciera cambiar de postura. Al no hacerlo, desconfiaron de mi persona. Antes de integrar el equipo menores de 23 años para ir a México me dijeron que aprovechara para comprarle la canastilla a mi hija que estaba por nacer”, indicó Hurtado.
Existe un hecho que ayudó a que el reglano fuera incluido en el equipo Cuba y ocurrió en el Estadio Latinoamericano de la Habana.
Después del triunfo de Cuba en el Mundial de 1969 que tuvo como héroe a Gaspar “El Curro’’ Pérez, los jugadores de este equipo regresaron al entrenamiento para los Centroamericanos de Panamá, y previo al último partido de preparación ante la otra novena, ambos elencos se alinearon en el terreno para presentar a los peloteros.
El anunciador Tony Vega dejó para último el anuncio de Manolito Hurtado, y cuando mencionó su nombre haciéndolo de manera lenta, la concurrencia que abarrotaba el Latinoamericano se puso de pie para tributarle una cerrada ovación al serpentinero, que se vio obligado a salir cuatro veces para saludar al público que reclamaba su presencia en el equipo Cuba.
Y así ocurrió. Con casi 29 años, Hurtado fue elegido para el Mundial de Cartagena y los Juegos Centroamericanos de Panamá.
En el segundo juego decisivo celebrado el 4 de diciembre de 1970 de una serie extra ante Estados Unidos en el Mundial de Cartagena, Hurtado relevó al abridor zurdo Santiago “Changa’’ Mederos y luego José Antonio Huelga se encargó de sellar la victoria de Cuba 5-3 tolerando un imparable sin carreras en cuatro entradas y un tercio.
En este Mundial, Hurtado sumó dos victorias y tiró 16 entradas con 12 ponches propinados sin tolerar carreras limpias para terminar igualado con el estadounidense Burt Hooton (24 entradas si anotación) y su compatriota Emilio Salgado (19). La única anotación que permitió el reglano fue en el segundo choque adicional ante Estados Unidos.
En los Juegos Centroamericanos del mismo año en partido celebrado el 9 de marzo, Hurtado le dio nueve ceros a Puerto Rico tolerando cuatro incogibles con cinco ponches. El elenco de lanzadores de esta novena cubana estuvo integrado por José Antonio Huelga, Santiago Mederos, Manolito Hurtado, Gaspar “El Curro’’ Pérez y Braudilio Vinent.
“Le debo al público haber jugado dos veces con el equipo Cuba. Sin ese apoyo, no hubiera ocurrido”. aseguró Hurtado. También agradezco a periodistas de la época como Rubén Rodríguez, Sergio Varona y algunos otros, además del anunciador del Estadio Latinoamericano Tony Vega que fue quien ayudó a que el público se levantara y reclamara mi presencia en la selección nacional’’.
Hurtado terminó su carrera de Series Nacionales con récord de 90-47 para ocupar el sexto lugar de todos los tiempos en victorias y derrotas, su efectividad de 1.80 lo ubica como tercero de la historia sólo superado por José Antonio Huelga y Roberto Valdés, su WHIP estuvo por debajo de 1.00 y los bateadores rivales le conectaron para un pobre promedio de .200. Participó en varios Juegos de Estrellas. En el campo internacional finalizó con tres triunfos sin derrotas sin permitir carreras limpias en 25 entradas.
Después de su retiro en 1974 fue entrenador de Industriales hasta 1980. Abandonó la isla en 1989 y desde 1990 radica en Estados Unidos.
Manolito Hurtado está casado desde hace cinco décadas con quien fuera su novia de juventud, Minerva González. La pareja tuvo una hija Dayana y un hijo Manolo Hurtado Jr. Tienen cinco nietos: Daynara, Diana, Nelson, Chelsea y Celine.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2021, 11:03 a. m..