Cuba

Confesión del poeta Heberto Padilla bajo presión del gobierno cubano llegó a las redes sociales

En una habitación de Villa Marista, el cuartel de la policía política cubana, el poeta Heberto Padilla es sometido a un interrogatorio por el subteniente Alvarez. Abren una puerta y ponen una grabación, es la voz de su esposa, la escritora Belkis Cuza Malé, que también ha sido arrestada el mismo día que Padilla, el 20 de marzo de 1971.

Hasta ese momento Padilla, acusado de “actividades contrarrevolucionarias”, parecía soportar con más o menos ecuanimidad la situación en la que ningún cubano quiere estar, en esas celdas oscuras de donde sacan a cualquier hora a los prisioneros para llevarlos a los interrogatorios. Los oficiales nunca permiten que le vean la cara a otro detenido, y si van a toparse con alguno en el pasillo por error, los empujan contra la pared, para que el otro preso y su carcelero puedan avanzar.

Treinta y seis días estuvo Padilla en Villa Marista, aislado y asustado por él y sus seres queridos, bajo tortura psicológica y física. Según cuenta en su libro La mala memoria, en una de las peores jornadas durante el período de detención lo llevaron a otra habitación que parecía un gimnasio, en la que fornidos agentes de la Seguridad del Estado pretendían practicar artes marciales. De repente empezaron a empujar al poeta, que recibe golpes por todos lados y termina inconsciente, mientras sus torturadores recitan los versos de Fuera del juego. El poemario había desatado la ira de las autoridades cubanas cuando tres años atrás el jurado no cedió a presiones políticas y concedió a Padilla el premio de poesía de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

De ese mes nefasto en Villa Marista sale la autocrítica de Padilla, un texto que escribió en su misma máquina de escribir, presionado por sus carceleros, y que el 27 de abril de 1971 leyó ante un grupo de intelectuales en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Ese mea culpa político, en el que incluyó a algunos de sus amigos de las letras, provocó un rechazo internacional y dos cartas firmadas por los intelectuales más importantes del momento, de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, que vieron en el proceso del régimen cubano contra Padilla los ecos de los juicios estalinistas en la Unión Soviética.

A 50 años de esa fecha, veinte intelectuales de dentro de Cuba y de la diáspora hacen una lectura coral que se trasmitirá durante todo el día, este martes 27 de abril para recordar la confesión de Padilla.

“Quise revivir la confesión porque las condiciones de vida de los artistas e intelectuales en Cuba no han cambiado, a pesar de que el gobierno cubano ha realizado un esfuerzo masivo a lo largo de los años para ocultar esa verdad”, dijo la artista multidisciplinaria Coco Fusco, quien organiza la lectura, titulada La sombra de Padilla.

“Ni el más brillante de los dramaturgos podría haber imaginado algo tan patético como las confesiones de Padilla y su cohorte”, añadió Fusco. “Mientras leía las palabras de esos escritores que se esforzaban por encontrar formas de condenarse, me encontré comparando lo que estaba leyendo con las obras absurdas de Eugene Ionesco. Para mí es doloroso ver en esas palabras la presión a la que estaban sometidos los intelectuales de la época, cómo interiorizaron caracterizaciones profundamente negativas de sus pensamientos y esfuerzos, o al menos actuaban como si lo hicieran”.

La lectura, pregrabada y trasmitida en mensajes cifrados para evitar interrupciones del gobierno cubano, está a cargo de los escritores Carlos Aguilera, Lupe Álvarez, Katherine Bisquet, María Antonia Cabrera Arus, Sandra Ceballos, Armando Correa, Mabel Cuesta, Enrique Del Risco, Néstor Díaz de Villegas, Rafael Díaz-Casas, Julio Llópiz Casal, Eilyn Lombard, Martica Minipunto, Yanelys Nuñez Leyva, Amaury Pacheco, Orlando Luis Pardo Lazo, Luis Eligio Pérez, Alexis Romay, Iris Ruiz y Abel Sierra Madero.

“La confesión es una de las imágenes más perversas del poder totalitario que impuso una religión secular y sus dogmas ideológicos. Representa la vigilancia y el peso de un Estado sobre el arte y la libertad de expresión”, dijo Sierra Madero, indicando que reproducir el momento que vivió Padilla le provocó “consternación y una profunda tristeza, por la simulación a la que fue sometido el poeta y por la propia teatralidad de aquel acontecimiento”.

La sombra de Padilla es un proyecto del Movimiento Internacional San Isidro y el 27N, defensores del derecho de los artistas de la isla a crear de manera independiente de las instituciones culturales.

Precisamente, fue el corto cinematográfico PM, un ejemplo de free cinema, filmado a espaldas de las instituciones culturales oficiales, el que desató en 1961 el arranque de censura del poder establecido por Fidel Castro contra los artistas, que se manifestó con la frase “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”.

“El corto documental PM constituía la amenaza que Fidel advirtió de inmediato: un trabajo independiente, ajeno a un organismo fiscalizador”, dice Padilla en La mala memoria.

Seis décadas después, la tensión entre artistas y poder continúa en Cuba con constantes arrestos, interrogatorios, secuestros y condenas a prisión.

“La Seguridad del Estado cubana sigue vigilando, amenazando y deteniendo a artistas y escritores”, apuntó Fusco, que reside en Estados Unidos y el gobierno le niega la entrada a la isla.

Recientemente, las autoridades le confiscaron a Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, sus obras de arte, y para reclamarlas, el artista está en huelga de hambre

“Los defensores del estado siguen denunciando a los artistas e intelectuales que tienen éxito en el extranjero como engreídos y sospechosos. Y los funcionarios del gobierno persisten en caracterizar a los artistas e intelectuales que son críticos con el sistema como lacayos pagados por gobiernos extranjeros para fomentar la discordia y así hacer caer el régimen”, apuntó Fusco sobre las similitudes entre el momento histórico de Padilla y el presente.

Heberto Padilla (Pinar del Río, 1932- Alabama, 2000) dice también en La mala memoria que el deber de las víctimas del totalitarismo es sobrevivir. El, que prefería la literatura, que dejó un puesto de profesor de idiomas en Nueva York en 1959 para regresar a Cuba a sumarse a lo que entonces era la utopía de una revolución, terminó masacrado por el poder. Pero sobrevivió al acoso y a la mala memoria. En Estados Unidos enseñó en universidades como Princeton, volvió a escribir, a publicar y a hablar de literatura con la misma pasión con que lo hizo en Moscú, en París o en La Habana.

“Di la verdad./ Di, al menos, tu verdad./ Y después/ deja que cualquier cosa ocurra”, escribió en uno de los poemas de Fuera del juego, y lo hizo, y a su manera se burló del poder, le hizo una fisura para que los ojos críticos del mundo entraran a Cuba.

Cinco instituciones de Estados Unidos y Europa presentarán La sombra de Padilla a través de sus sitios web: el Showroom en Londres, el Kunstlerhaus Bethanien en Berlín, el Instituto Herberger en Arizona, el Perez Art Museum de Miami y Franklin Furnace, de Nueva York.

Se podrá ver en YouTube a partir de las 12 a.m. del 27 de abril en https://youtu.be/bzcxpt77DtE

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2021, 6:11 p. m. with the headline "Confesión del poeta Heberto Padilla bajo presión del gobierno cubano llegó a las redes sociales."

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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