Béisbol

Bonds, Clemens y Schilling no entran a Cooperstown. Tres razones para considerarlo lamentable error

Barry Bonds, Roger Clemens y Curt Schilling no llegaron al 75% de los votos necesarios para ser elegidos al Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas, poniendo con ello en evidencia la credibilidad de una institución creada para honrar la excelencia y unir generaciones.

Tres razones principales me obligan a considerar como un lamentable error la decisión de una gran parte de los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos.

Primero: Es un castigo innecesario para tres de los más grandes jugadores de la historia. Cuando se dio la noticia, Schilling solicitó borrar su nombre de las boletas en 2022 aumentando las posibilidades de que Bonds y Clemens sumen los votos requeridos. Pero a la vez, es casi seguro que las puertas seguirán cerradas para otros jugadores con méritos como Omar Vizquel, Scott Rolen y Todd Helton.

El próximo año también aparecerán por primera vez en las boletas el dominicano David Ortiz, su compatriota nacido en Nueva York Alex Rodríguez, el torpedero estadounidense Jimmy Rollins, Ryan Howard, Mark Teixeira y el dos veces ganador del premio Cy Young, Tim Lincecum.

Esta situación lleva a que aumente en gran proporción el grupo de peloteros con méritos esperando ser elegidos, con algunos de ellos que de manera injusta verán sus nombres pasar al Comité de Veteranos.

Segundo: El Salón de la Fama se inauguró el 12 de junio de 1939 para honrar eternamente a las grandes figuras del béisbol. No se hizo para que fuera un “Recinto de Santos’’.

Sabemos que además de récord, habilidad atlética, carácter y contribución al equipo, la palabra integridad se mantiene en las reglas de admisión. Y aunque conocemos que Bonds y Clemens no fueron ‘’angelitos’’, tampoco podemos negar que decenas de jugadores que están en el Salón de la Fama cometieron graves pecados humanos fuera del campo de juego y trampas en el terreno.

Sobre Bonds, además de la sospecha de usar esteroides se argumenta la acusación de su esposa por violencia doméstica. Acerca de Clemens, los estimulantes y mantener una relación con una cantante que tenía 15 años cuando la conoció. Y con relación a Schilling, se une a los esteroides los comentarios de odio hacia emigrantes y periodistas, así como su apoyo a la insurrección del pasado 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos.

En lo personal no simpatizo con Schilling por varias razones, su comportamiento a favor del odio y la violencia lo considero despreciable. Tampoco estamos de acuerdo con la actitud de Bonds y Clemens por violencia doméstica y la relación de Roger con una menor. Pero la realidad es una, los tres están ubicados entre los mejores peloteros de la historia.

Es hora de hablar verdades sin miedo a las controversias que puedan surgir. Aunque la primera vez que se comenzó a controlar el dopaje fue en los Juegos Olímpicos de México en 1968, las sustancias estimulantes en sus diferentes formas para mejorar el rendimiento siempre existieron en los deportes, pero comprobar su uso resultaba muy difícil en una etapa mucho más atrasada técnica y científicamente donde ni tan siquiera existía la televisión.

Por otra parte, en Cooperstown se encuentran jugadores que golpearon a sus esposas estando borrachos o sin estarlo, racistas que escupieron a los pies de rivales, lanzadores que le tiraron pelotas a las cabezas de Jackie Robinson y Orestes Miñoso por ser negros, serpentineros que hacían trampas poniendo sustancias (saliva y vaselina) en los envíos que realizaban hacia el plato como Burleigh Grimes, Stan Coveleski y Red Faber; dirigentes que discriminaban a personas por el color de su piel y muchos otros que cometieron errores como peloteros y en su vida personal.

La distinción para Cooperstown debería estar basada ante todo por la labor del pelotero dentro del terreno de juego. Pues de eliminar a superestrellas por problemas personales y por algunas trampas cometidas en el campo que también fueron utilizadas por una mayoría, entonces tendríamos que sacar de este recinto a casi todos los personajes que están, incluyendo nombres de jugadores considerados entre los grandes de todos los tiempos como Babe Ruth y Ty Cobb.

¿Acaso no pudiéramos poner en dudas que hasta el propio Babe Ruth haya consumido estimulantes de su época que le mejoró el rendimiento para sumar 714 jonrones teniendo un estómago inflado, brazos no musculosos y cuando el torneo se jugaba con una pelota mucho menos viva que la actual?

Tercero: Considero que no es correcto seguir castigando a uno de los grandes serpentineros y a uno de los peloteros más completos de la historia, cuando la mayoría de los que están en Cooperstown poseen números inferiores y algunos fueron sospechosos de haber usado esteroides.

Debemos estar conscientes de que Bonds y Clemens jugaron en parte de una época donde la mayoría de los peloteros usaban esteroides en vitaminas y por inyección. Un buen grupo de ellos fueron sorprendidos con la masa en la mano, pero otros no cayeron por diferentes razones.

A Bonds nunca se le comprobó el uso de esteroides, sólo sospechas, incluyendo las mías. Pero si miramos a través de videos los jonrones de Bonds podemos comprobar que además de una posible ayuda de los estimulantes, su técnica de bateo era casi perfecta en sus movimientos de brazos, antebrazos, muñecas, hombros y caderas, que son las bases para producir las buenas conexiones.

La misma situación de Bonds y Clemens pudiera ocurrirle al estelar Alex Rodríguez, que aparecerá en las boletas por primera vez en 2022. Alex acumula una de las mejores estadísticas de todos los tiempos, pero es sospechoso de usar esteroides. Y es posible también que David Ortiz no sea elegido en su primera ocasión reuniendo todos los méritos debido a que se comentó que su nombre estaba en una lista de 103 jugadores que dieron positivos en 2003 y que no fue divulgada.

Seamos sinceros y hablemos en voz alta. Los principales culpables del uso de esteroides no fueron los jugadores, ellos solamente fueron objetivos financieros para levantar al béisbol en una época donde sufría una crisis de concurrencia en los estadios por sucesos que ocurrieron que debilitaron el entusiasmo por el deporte nacional de Estados Unidos.

Los culpables directos fueron aquellos que con laboratorios clandestinos o legales fabricaban dichas sustancias y sus cómplices que la distribuían. También fueron responsables los que callaron teniendo la responsabilidad de mantener la disciplina del juego como fueron los managers de equipos, coaches, entrenadores, dirigentes, propietarios y hasta el comisionado de Grandes Ligas que no evitó aquel escándalo que sacudió al mundo deportivo.

¿Y por qué Bud Selig, los propietarios y los restantes dirigentes callaron? Muy sencillo: el béisbol de Grandes Ligas no sólo es una actividad deportiva, también es un negocio multimillonario, y como tal era de interés en ese momento callar lo que ocurría para levantar al deporte de las bolas y los strikes.

¿Quién puede olvidar aquella batalla de jonrones entre el dominicano Sammy Sosa y Mark McGwire que ayudó a que los estadios volvieran a llenarse y que millones de fanáticos incluyendo a quienes no les interesaba el béisbol miraran diariamente por la televisión el espectáculo de los cuadrangulares que siempre han estremecido de emoción a las multitudes?

¡Negocio redondo para todo el mundo!. ¿Usted lo duda?

Con la novena ocasión de negativa hacia Barry Bonds, Roger Clemens y Curt Schilling, se abre la posibilidad de que muchos jugadores con méritos sigan ignorados por el capricho de no darles el voto que merecen por su historial en el terreno de juego, sin tener que sufrir la angustiosa espera de diez años o que su nombre pase al Comité de Veteranos.

Como miembro activo de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica y por mi creencia en lo que es justo, creo oportuno recomendarle al presidente del Salón de la Fama, James Forbes Clark, que unido a la Junta Directiva encargada de poner las reglas y los procedimientos para el proceso de votación, realicen modificaciones en busca de mejorar el método de selección que en estos momentos y desde hace bastante tiempo discrimina a peloteros que merecen ser honrados.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2021, 4:31 p. m..

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