Cómo graduarte de la universidad sin una deuda de miles de dólares
Si hay algo en común en la educación superior (ya sea universidad local, privada o en un programa de certificación) es que el costo es esencial.
La preocupación de la gran mayoría de los estudiantes es poder pagar. A medida que los costos de las matrícula suben y tener un título universitario para ingresar a la fuerza laboral es casi ‘obligatorio’ más y más estudiantes tienen que recurrir a préstamos estudiantiles.
La deuda de los estudiantes estadounidenses con el gobierno de los EEUU es de $1.3 billones. La mitad de esos casi 9 millones de endeudados tienen menos de 25 años.
Pero hay maneras de evitar llegar al día de la graduación y tener una deuda de seis cifras.
El costo de la matrícula debería ser parte del proceso de la toma de decisión desde el principio, explica Ted Beck, CEO de National Endowment for Financial Education.
“Algunos jóvenes y familiares son de la opinión que lo importante ‘es entrar y después veremos que hacemos’”, pero según Beck. “Eso no es realista”.
El primer paso y tan pronto como sea posible es buscar y llenar la solicitud conocida como FAFSA para pedir ayuda al gobierno. Esa solicitud le permite a los estudiantes saber si califican para becas o préstamos estudiantiles federales. La mayoría de las universidades utilizan el resultado de esa solicitud para ofrecer sus propias becas y préstamos.
La forma es larga y toma cierto tiempo llenarla pero es gratis. No se fíe de los sitios web que cobran una cuota o los que dicen tener consejeros que ayudan en este proceso. Por lo general son una estafa. Si los estudiantes necesitan ayuda con el formulario o tienen alguna pregunta sobre el proceso de ayuda financiera, las escuelas a las que están solicitando les ayudarán de forma gratuita.
Asesoramiento gratis
Otro recurso que pueden usar los estudiantes del sur de la Florida son los talleres de ayuda financiera de Miami Dade College.
“Ni siquiera importa si el estudiante va a ingresar a nuestra institución o no”, dijo Mercy Amaya, vicepresidenta de Student Financial Services en MDC.
Las deudas que tienen los estudiantes de la Florida son normales si se comparan con los estudiantes del resto de los EEUU. Un estudiante del Sunshine State debe un promedio de $6,000 menos que el promedio nacional que es de $30,100. Una de las razones es que las matrículas de las escuelas estatales son más bajas y además hay una mayor disponibilidad de becas financiadas por el estado como la beca Bright Futures. También puede ser porque hay un mayor número de subvenciones que se pueden solicitar.
Las subvenciones deben ser la primera (y son la mejor) opción para conseguir financiamiento universitario. Por lo general, se basan en las necesidades específicas del estudiante y suelen ser préstamos que no hay que devolver. El mayor y más popular es el programa de becas Pell Grant, pero para los residentes de la Florida existen otros. Hay algunos que sirven para los colegios estatales y universidades y otros para las escuelas privadas o escuelas privadas sin fines de lucro y para las escuelas de certificación.
Algunos estudiantes que necesitan ayuda financiera tienen acceso al programa federal de estudio y trabajo, donde los estudiantes trabajan en el campus para poder pagarse sus gastos cotidianos. Estas son oportunidades limitadas y que muchas veces no se renuevan al terminar el año.
Además de proveer becas, los resultados del FAFSA muestran si un estudiante tiene méritos suficientes para solicitar una beca de Bright Futures. El próximo año, los estudiantes que tengan los niveles más altos van a tener la posibilidad de conseguir mejores becas ya que la Florida acaba de aumentar en un ciento por ciento la cobertura de la matrícula de los tres semestres, pero sólo será en el próximo año escolar.
Beck recomienda a los estudiantes que a la hora de buscar becas amplíen su búsqueda a las ofertas más modestas. Puede que no sea mucho, pero si consigue mil dólares, son mil dólares que no tiene que pedir prestado.
Y si el problema es el dinero en efectivo que hay que dar en la matrícula para comenzar el semestre, algunas escuelas –como Miami Dade College– tienen planes de pagos para esas cuotas. El pago único de esa cuota es más bajo que lo que le costará el interés de un préstamo. Por lo que Kantrowitz considera que es una “buena alternativa a la deuda a largo plazo”.
“Le decimos a los estudiantes que deben solicitar subvenciones, becas y, si es necesario, préstamos”, dijo Amaya del MDC. “Los préstamos deben ser el último recurso y no la primera opción”.
¿Qué es lo que no puede pagar?
Mark Kantrowitz, un experto en ayuda financiera, opina que la regla de oro para hacer ese cálculo es que su deuda total al graduarse no debe ser mayor que su primer salario anual.
“Si es así, se puede pagar en 10 años”, dijo. “Si no, tendrá que negociar el pago por 20 o 30 años y para entonces es posible que ya sus propios hijos estén en la universidad”.
Hay tres tipos de préstamos federales disponibles. Los estudiantes que por los resultados de FAFSA califican como necesitados pueden pedir préstamos subsidiados como el Stafford Loan o el Perkins Loan. A este préstamo solo se le aplica interés después que el estudiante se gradúa.
Aquellos estudiantes que no califican como necesitados también tienen acceso al Préstamo Stafford no subsidiado, pero el interés se aplica de inmediato.
Hay que tener en cuenta que con frecuencia la cantidad que dinero que ofrecen los préstamos es más de lo que un estudiante necesita y aunque tener dinero extra para imprevistos puede parecer una buena idea debe tener en cuenta de que ese dinero viene acompañado también de un interés extra.
“Eso no significa que es la cantidad que tiene que pedir”, dijo Beck. “Pida prestado lo que necesita, no el máximo que le ofrezcan”.
En el caso de los padres, la deuda total (de todos sus hijos) no debe ser mayor que el ingreso anual de la familia. Si se pasa puede afectar los ahorros de la jubilación.
Para los padres hay un préstamo federal que se llama Parent PLUS, pero según Kantrowitz, buscar un préstamo privado puede ser una opción más inteligente. A diferencia de los préstamos federales para los estudiantes, que vienen con opciones para la consolidación, el perdón y las tasas de interés más bajos, los préstamos parentales a menudo tienen tasas de interés más altas que un préstamo privado. Especialmente para aquellas familias con excelente crédito. “Es mejor buscar y comparar opciones”, dice Kantrowitz.
Abandonar los estudios es costoso
Pero, ¿qué sucede si el estudiante abandona los estudios? Aún con el título, los préstamos son difíciles de pagar.
Si usted no puede pagar cuatro años en una escuela pública o privada lo mejor es buscar un colegio comunitario local.
“Nadie le pregunta dónde empezó la universidad, le preguntan en qué universidad terminó”, dijo.
Cuando padres e hijos se reúnen para hablar del plan de financiamiento para la educación también se debe tener en cuenta los créditos fiscales que se pueden reclamar por esas facturas de matrícula. El crédito más grande dura cuatro años, pero los estudiantes pueden reclamar esos créditos de por vida.
Los cálculos de lo que cuesta la universidad van más allá de la matrícula y los honorarios. Los estudiantes deben considerar la elección de un tipo de vivienda asequible, libros de texto usados y gastos de comida limitados para ahorrar dinero.
Pedir una pizza a la semana puede parecer un lujo barato, pero una pizza de $10 en 50 semanas representan $2,000 en 4 años. Además, Kantrowitz dijo, “usted va a pagar dos dólares por cada dólar que pidió prestado, de manera que estamos hablando de $4,000”.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2017, 5:12 p. m. with the headline "Cómo graduarte de la universidad sin una deuda de miles de dólares ."